La Transfiguración de Nuestro Señor
26 Febrero, 2017

1º Domingo en Cuaresma

Evangelio: Mateo 4:1-11

TENTACIÓN

¿El poder de la tentación es interno o externo? ¿En qué radica su fuerza, su poder sobre nuestras vidas? ¿Es acaso que hay en nosotros y nosotras una predisposición a lo que nos daña? ¿Es que no tenemos ningún poder para detener lo que nos aparta de Dios, del prójimo y de la creación? ¿Qué es ese poder, en qué consiste?

Al ver a Jesús tentado, me pregunto si acaso Jesucristo sintió realmente el poder de esa oscura realidad. Tres son las tentaciones que sufre: una es acerca del poder de la riqueza del mundo como camino para dominarlo por la fuerza; otra es acerca de la desconfianza de Dios, de tentarlo  para ver si acaso responde a lo que queremos que sea y que haga; y la tercera sobre definir nuestra vida por sus necesidades básicas: el hambre, nuestro estómago tan apremiante y tan animal.

Cada uno de nosotros siente o ha sentido alguna vez el poder de estas tentaciones y hemos visto cómo puede redireccionar nuestra vida hacia lugares inesperados y hasta dolorosos. Nos causan dolor porque nos alejan de la felicidad y de las personas que amamos. Nos causan extrañeza porque cuando se desbordan nos sentimos avasallados, destruidos y pequeños.

Jesús se enfrenta a ellas, las combate con la palabra De Dios y se ocupa de mostrarnos una nueva forma de vivir, en que ni el poder de la fuerza bruta, ni la desconfianza, ni las necesidades básicas, pueden manejar nuestra vida. En Cuaresma, su ejemplo nos da una salida y nos da una nueva forma de vivir, más libre de todo lo que ata en este mundo. Ojalá descubramos ese camino de libertad en este tiempo del año litúrgico. Amén.

Por Marcelo Huenulef, Pastor.

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