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La Epifanía de Nuestro Señor

Evangelio: Mateo 2:1-12

REIMAGINANDO A DIOS EN NUESTRA VIDA

La fe es como una casa. Puede ser una mejor a cualquiera, oscura, sin ventanas, de puertas estrechas y de paredes endebles; pero, también puede ser más que eso. Puede ser una casa llena de ventanas, con balcones panorámicos, con puertas enormes. Una casa puede ser una prisión o puede ser un lugar en que a uno le encanta estar. La fe puede ser una liberación o puede sentirse como candados que no te dejan ser, ni pensar, ni actuar libremente. Tenemos demasiados casos de personas que pensaron en su fe llena de cerrojos, llena de prohibiciones que se tragaban la verdadera identidad cristiana del amor al prójimo y del amor a uno mismo. Hubo momentos en la historia en que la fe se cerró tanto en las mentes de las personas, que trajo dolor, muerte, exterminio, guerra y crueldad a la humanidad. De hecho, sigue produciendo dolor, porque hay casas en las que no entra ni la luz, ni el amor, sólo la piedad fanática y ciega de la ignorancia.

Hoy revisamos un texto que no se corresponde para nada a una casa cerrada, llena de candados, sino a una visión inclusiva de la humanidad y de Dios mismo. Los reyes magos son guiados hasta el Cristo por una fe imaginativa, pero no exenta de raciocinio. Midieron, hicieron cálculos, examinaron el cielo y aunque sus observaciones estaban probablemente erradas, se convencieron en su mente y corazón, que lo que estaba pasando, era el nacimiento de un ser extraordinario, un ser que, sin duda, cambiaría el mundo conocido hasta entonces; y, por esa convicción, dejaron todo y se fueron tras la estela de la estrella, en busca de ese ser extraordinario. Lo encontraron y le adoraron, le entregaron regalos que predicen su futuro: oro para resaltar su gloria real; mirra como augurio de la cruz y de su muerte; incienso, muestra de la adoración máxima, pues el incienso es ofrecido a los dioses y este niño es, en realidad, la encarnación de la palabra viviente de Dios.

¿Cómo es tu casa? ¿Tu mentalidad te libera? ¿Tu fe te libera para ser feliz, para amar, para realizarte como persona? Epifanía es la invitación a la luz, a ir hacia la luz de Dios y entender (sí, entender) por fin quiénes somos a la vista de Dios y cuál es nuestro propósito. Dios nos invita a ejercer el poder de lo imaginativo para verle, para experimentarlo, porque Dios no tiene barreras para ser o para revelarse a alguien. Dios habla todos los lenguajes, el es la Palabra de vida. Epifanía es la invitación para redescubrir quién es Dios y para imaginarlo de nuevas maneras en nuestro vivir. Dios Espíritu nos asiste en imaginar su amor, en pintar su gracia, en cantar su gloria, toda creatividad de una fe liberada por gracia, para amar a Dios, a uno/una mismo/a y a todo ser viviente que nos ha sido dado como compañero y compañía. Así sea. Amén.

Por Marcelo Huenulef, Pastor.

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